2-El Lago Esmel

Orillas del Lago Esmel

Ahí estaba… después de un día y medio de viaje por los bosques, ya lo había encontrado. Me acerqué a la orilla, sus aguas eran las más claras que había visto y también las más frías. Me refresqué la cara y los brazos y por último llené mi orbe de agua.Me orienté según la posición del sol y tomé dirección sur. Mi búsqueda a partir de ahora se iba a complicar.

Vagué por los bosques durante dos días con todos mis sentidos alerta, no quería tener que volver a enfrentarme a nadie más.  Cazaba para subsistir y tuve que rellenar mi orbe de agua en un arroyo en un par de ocasiones. Cada vez tenia menos esperanzas de encontrar el viejo campamento de mi gente y poder así encontrar alguna respuesta o señal sobre lo ocurrido.

La mañana del tercer día, después de un ligero desayuno a base de vayas silvestres unas voces llamaron mi atención. Mi instinto me obligó a ocultarme rápidamente en la copa del árbol más cercano. Desde allí tuve una mejor visión de lo ocurrido.

En la distancia distinguí a tres hombres, iban vestidos con túnicas negras de los pies a la cabeza. Caminaban en fila, uno delante y los otros dos cerraban la marcha. Estaban escoltando a alguien… en medio de ellos iba una mujer joven, la cual llevaba las manos atadas a la espalda. Los dos encapuchados de atrás se mofaban de ella y le iban dando puntapiés para que acelerara el paso. Mi ira empezó a avivarse en mi interior, no podía permitir ese tipo de actos. El silencio del bosque se vio alterado en unos pocos segundos por tres gritos ahogados. La chica se paró en seco y contempló aterrada como casi al mismo tiempo que sus tres captores caían al suelo con una flecha en el corazón. Instantes después me deslicé detrás de ella y liberé sus manos con mi daga. Cuando se volvió hacia mí me quedé sin respiración. Sus orejas… eran como las mías… Había encontrado una hermosa elfa, su mirada transmitía una paz inigualable, su pelo olía a flores. Ella me sonrió y me dio las gracias. Me pidió que le diera un poco de agua y me dijo que nos alejáramos de allí lo antes posible. Caminamos unos cuantos minutos sin mediar palabra, ella iba delante, se deslizaba entre los arbustos igual que la brisa. Fue en ese instante cuando supe que me había enamorado de ella, sin apenas conocerla, supe por alguna extraña razón que nuestros destinos se habían unido para siempre.

Innogen comenzó a relatar su historia…

A media tarde, los dos nos encontrábamos en un claro del bosque en algún lugar al sur del Lago Esmel. Fue entonces cuando decidimos acampar y ella empezó a explicarme su historia… (clic)

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2 comentarios

  1. Raí said,

    20 abril, 2012 a 2:54

    por favor sigue escribindo

    • Erdan said,

      20 abril, 2012 a 13:49

      Gracias por tu interés! seguiré escribiendo en breve.


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